Por Gerardo Sandoval Ortiz
Cumplida la tarea de “cuidar la casa” desde aquel penúltimo día de febrero, Rodolfo Domínguez Monroy merecía su bono y se le reservó Servicios Públicos Municipales. Pero se atravesó Diego Franco y desde dos meses pidió esa plaza. En la última semana, de la petición pasó a la exigencia en modo de capricho, rayando la extorsión “política”.