Por Joceline Delgadillo/Staff de las Chicas Súper Poderosas
Acostumbrada a burlarse de sus compañeros y a exhibirlos con narices de payaso en sus portales de “noticias” patito, además de recurrir a múltiples denuncias por supuesta violencia política de género, la regidora “independiente”, Melisa Madero, cayó ayer en un profundo bache, del que difícilmente saldrá, ya que se quedó completamente sola cuando se sometió a votación la aprobación de la ley de ingresos del próximo año.
La señorita Madero les dio la espalda a los ciudadanos de Puerto Vallarta al abstenerse de votar por cero incrementos a tarifas, permisos y licencias municipales.
La cara desencajada de Melisa y su semblante dominaron las mejores escenas de la sesión de cabildo, máxime cuando el presidente municipal, Luis Munguía, pidió al pleno del Ayuntamiento que votaran su iniciativa de cero incrementos a la ley de ingresos, pues todos votaron a favor, menos ella, quien se abstuvo, lo que fue interpretado como un rechazo a solidarizarse con el pueblo de Puerto Vallarta.
Esta vez, el oportunismo político y la “tenebra” que suele inyectarle Melisa a sus “operaciones”, públicas o clandestinas, le fallaron. Permítanos contarles que cuando sus 15 compañeros votaron a favor de que no hubiera aumentos en las tarifas de agua potable, ni en licencias ni permisos municipales, su rostro se desfiguró en cuestión de segundos, pues pasó de una feliz Pocahontas, al de Samara Morgan, la niña que sale del pozo en la película El Aro, esa cara era de terror, sola faltaba que se escuchara ese terrible sonido de fondo que sale en la película Psicosis.
Pero bueno, así pasa cuando usas demasiada “tenebra”, las cosas nunca van a salir bien, puedes engañar a decenas, quizás a cientos de personas que pululan en las redes sociales de que tú eres “la única que denuncia”, “la única que se atreve”, “la única honesta”, “la que merece la silla presidencial”; pero en el fondo, sabes que la ambición política y económica es lo único que te mueve, es lo único que persigues.
El botón de muestra es que la semana pasada Melisa Madero andaba como dice la canción de Shakyra, rabiosa, por lo que convenció a algunos reporterillos para que fueran a una rueda de prensa donde denunció que habría incrementos desfasados en tarifas de agua potable y en las licencias municipales.
Algunos se la creyeron. Ella misma se creyó sus propias mentiras, por lo que el lunes llegó ataviada como “la mujer de negro” y armada con un arsenal de pancartas y hojas llenas de números para tratar de reventar la sesión de cabildo.
Si nos permiten, haremos un pequeño paréntesis para una reflexión mundana: Algunas chicas súper poderosas especulan que Melisa Madero tiene un sentimiento freudiano con el alcalde Luis Munguía, que quizás por eso pierde la cabeza y el sentido de la realidad cuando se trata de hacerle un escándalo al presidente municipal.
Y así la vimos, ella estaba tan concentrada en el papel histriónico que haría durante la sesión de Cabildo, que nunca se dio cuenta –no la vio venir—que Luis Munguía traía un as bajo la manga, y que presentaría al pleno la iniciativa de cero aumentos a la ley de ingresos.
Por eso, cuando vio que todos votaron a favor de tal iniciativa, se le cayeron los chones, se quedó helada dijera la hermana Julia, y no le quedó de otra que poner su cara de berrinche. Y para no juntarse con “la chusma”, ni votar en bola, cometió un tremendo error, pues la señorita se abstuvo.
La Unidad de Inteligencia y Contraespionaje de las Chicas Súper Poderosas sabe que abstenerse de votar por algo positivo, es igual a votar en contra. También al revés, cuando se somete a votación algo negativo y alguien (llámese senador, diputado o regidor) se abstiene, es como permitir que se cometa una canallada… (no sabemos por qué, pero nos acordamos de cierta legisladora local que es igual de oportunista que la Madero).
Total, que Melisa Madero se quedó sin miel y sin jícara.
Sin miel, porque ya no va a poder disfrutar de esos 350 mil pesos mensuales que, según especulan las lenguas viperinas, presuntamente le daba el Ayuntamiento cuando “El Rorro” era el tesorero municipal.
Y sin jícara, porque pensó que la protesta masiva que iba a hacer por los incrementos a la ley de ingresos de Puerto Vallarta la iba a catapultar como “segura” candidata de Morena (¡háganos usted el favor!) a la presidencia municipal de este reino de iguanas y cocodrilos.
Pero… le arruinaron el numerito, con la “tenebra” no se juega.