Por Jorge Olmos Contreras
Mientras el Partido Revolucionario Institucional (PRI) sufre una de sus peores escisiones en Puerto Vallarta y no se vislumbran nuevos cuadros, ni mucho menos una generación joven que pueda ser competitiva en los próximos procesos electorales, el gobernador Jorge Aristóteles Sandoval –que se supone es el líder del priismo jalisciense—se muestra indiferente, ausente, apático y hasta negligente con el partido que lo llevó al poder, al no poner orden en el desorden; al dejar a su instituto político a la deriva y permitir que todos se pongan en contra de todos, generando así sólo anarquía política y un caos que deja a los priistas totalmente descobijados y listos para volver a perder.