Por Jorge Olmos Contreras
La ausencia de oficio político y la incapacidad para reconocer lo que está mal (y corregirlo) y entablar un diálogo duradero y funcional con sus regidores, además de amenazas directas y un bloqueo permanente que se prolongó por meses, provocó lo que ya todos anticipaban: la renuncia de los ediles Susana Carreño y Humberto Gómez Arévalo al Partido del Movimiento Ciudadano para declararse independientes al interior del pleno del Ayuntamiento y sumarse al bloque opositor de los partidos Revolucionario Institucional, Verde Ecologista, Acción Nacional y de la Revolución Democrática.