Por Jorge Olmos Contreras
Marlene soñaba con tener automóvil propio, desde que cumplió la mayoría de edad siempre persiguió ese objetivo, el de hacerse de un carro nuevo para poder desplazarse a donde fuera y pasear con sus amigas. Un día, vio un anuncio en Facebook donde una supuesta empresa financiera ofrecía créditos para adquirir cualquier coche, sin importar historial crediticio, sin comprobar ingresos e incluso –se podía leer en la publicidad—también ponía al alcance de cualquier persona préstamos personales hasta por 700 mil pesos.