Por Jorge Olmos Contreras
Casi ningún Ayuntamiento ha escapado a los escándalos protagonizados por empleadas y funcionarias públicas, incluso hasta por las esposas de algún director, regidor o del mismísimo presidente municipal. En todos los casos hay un común denominador: la fémina en turno ha sido recomendada por algún influyente o contratada exprofeso por algún político para tenerlas como meras figuras decorativas.