Por Jorge Olmos Contreras
Incrustada en la sociedad vallartense desde hace más de una década, Ruth Ávila S, mejor conocida como Baby Ruth –así se hacía llamar en redes sociales--, hija de un padre al parecer excesivamente machista y originaria de Cuernavaca, Morelos, siempre tuvo gusto por la vida nocturna, lo mismo frecuentaba antros del malecón de Puerto Vallarta, como los mejores cabarets de la ciudad, donde comenzó a tener amistades que la llevaron a crear un negocio que terminó mal: la trata de personas, la corrupción de menores y probablemente privación ilegal de la libertad de algunas jovencitas.