El caso del hotel ‘Casa Pericos’ es más grave de lo que parece, ya que ha surgido más información en torno a Blair Tyler Shurtleff, el mexicoamericano que este año fue despojado del inmueble que se ubica en la zona federal marítimo terrestre de Yelapa. Para tratar de obligar al señor Blair que les firmara documentos para entregar su propiedad sin oponer resistencia, le habrían enviado un grupo de 20 personas –entre los que presuntamente estaban dos policías de Cabo Corrientes, un agente del Ministerio Público y supuestos delincuentes—para detenerlo, sin que mostraran una orden de aprehensión, y llevárselo contra su voluntad a la cárcel municipal de El Tuito.
El presunto “secuestro” de Blair Tyler Shurtleff, ocurrió el 24 de septiembre de 2019. De acuerdo con datos que están en poder de la fiscalía regional de justicia con sede en Puerto Vallarta --registrados en las Carpetas de Investigación (CI) D-VIII/6895/2019, 2714/2021--, el propietario de ‘Casa Pericos’ –un señor de 70 años—fue trasladado de forma ilegal y violenta a El Tuito, ya que, según los fotogramas de videovigilancia incorporados a la CI correspondiente, parecen mostrar que lo esposaron, lo arrojaron a una embarcación, donde un sujeto le apretó el cuello con el pie, y después lo confinaron en una maloliente celda (que tenía heces y sangre, según el relato del propio Blair), donde además le tomaron sus huellas digitales.
El trato que le dieron a Blair Tyler fue tan humillante, que lo desnudaron para tomarle fotografías de cuerpo completo y lo dejaron incomunicado, pese a que tenía un golpe en la cabeza --que se dio cuando lo aventaron a la lancha que lo trasladó de Yelapa a Boca de Tomatlán--, de acuerdo con su propio testimonio.
En Boca de Tomatlán -- continúa el relato--, lo subieron a un vehículo particular, que también fue abordado por policías que portaban armas largas, y después enfilaron rumbo a El Tuito.
EL RELATO DE SHURTLEFF
De acuerdo con lo registrado en la ampliación de denuncia, escrita el cinco de marzo de 2020, dentro de la investigación D-VIII/6895/2019, Blair Tyler Shurtleff manifestó que antes del encuentro, estaba enfermo de dengue y que, alrededor del mediodía, esperaba un taxi acuático para viajar a Puerto Vallarta con el fin de recibir atención médica.
Asimismo, que se encontró con un grupo de aproximadamente 20 personas, entre ellas agentes de policía uniformados y a sujetos a quienes identifica como Romeo Tovar Chavarin, Gordon Forbes, Rodolfo ("Rodo"), hijo de Norma Rodríguez, una jueza de instancia menor y un hombre que era muy conocido en El Tuito.
También la presencia de un funcionario fiscal llamado Víctor.
EL MODUS OPERANDI
También explicó, en su relato, que se le presentó una demanda en o cerca de las escaleras de Casa Pericos. Que la revisó y recibió. Recordó que integrantes del grupo también afirmaron que el arrendador adeudaba impuestos y que la casa podría ser rematada. Aseguró que firmó únicamente de recibido los documentos civiles, pero no un acuerdo que autoriza su detención ni la renuncia a sus derechos.
Siguió contando que después de entrar por la puerta inferior para subir, dos agentes de policía la forzaron, lo sujetaron sin mostrar una orden de aprehensión, lo sacaron, lo esposaron y lo condujeron hacia la playa.
Afirmó que no se comportó de manera agresiva y que no se le mostró orden penal alguna de detención. Asimismo, que vecinos y empleados intentaron grabar los hechos y que integrantes del grupo interfirieron con algunos teléfonos. Que un empleado, Miguel, se involucró en un enfrentamiento con otro hombre.
Que fue subido a una embarcación que asocia con Gordon Forbes (su exsocio) y que fue arrojado o introducido por la fuerza de una manera que le causó una lesión en la cabeza. Dijo que el impacto le produjo una conmoción cerebral y que no recibió atención médica adecuada.
Durante el trayecto hacia Boca de Tomatlán, comentó que un sujeto identificado como Romeo Tovar Chavarin, lo mantuvo inmovilizado apoyándose o ejerciendo presión sobre su cuello, mientras Gordon Forbes le agarraba las piernas para que no las moviera.
Que después de llegar a las inmediaciones de Boca de Tomatlán, fue trasladado a un vehículo privado que lo esperaba, acompañado por policías uniformados, y posteriormente llevado a El Tuito.
LA HUMILLACIÓN
Ya en la comandancia, refirió que le tomaron huellas dactilares contra su voluntad, que fue fotografiado desnudo, que se le negó una llamada telefónica y agua, y que fue confinado en un cuarto pequeño que describió como “contaminado con heces y sangre”.
Por igual, en su relato, la víctima sostuvo que permaneció detenido durante la noche y que no recibió atención médica significativa, pese a su enfermedad y a la lesión en la cabeza.
Externó que un amigo, Shane Hayward, contactó de inmediato al Consulado de Estados Unidos y a la policía estatal, y que familias locales de Yelapa ayudaron a determinar adónde había sido llevado.
Durante la noche se realizaron numerosos intentos para comunicarse con la policía de El Tuito.
A la mañana siguiente –afirmó--, se presentaron Norma Rodríguez y Gordon Forbes en relación con su supuesta liberación, pero pretendían que firmara un documento mediante el cual negara irregularidades y renunciara o desistiera de la demanda civil recién notificada, pero Shurtleff no accedió a semejante petición.
Después, según siempre su relato, tras la presión del Consulado de Estados Unidos y de autoridades estatales, fue liberado sin firmar renuncia alguna, sin dinero y sin transporte.