Por Jorge Olmos Contreras
El municipio de Bahía de Banderas prepara las bases para implementar un modelo de economía circular que permitirá privilegiar la prevención, reducción, separación, reutilización, recuperación, aprovechamiento y valorización de residuos y materiales antes de su disposición final, es decir, el manejo adecuado y disposición final de la basura.
En una de las iniciativas más interesantes que se han presentado en Bahía de Banderas, el presidente municipal, Israel Santillán dio a conocer en la pasada sesión de Cabildo que también se va a crear el Comité Municipal de Economía Circular, --cuyos miembros serán honorarios--, que tendrá la responsabilidad de aprobar las políticas a seguir para que el municipio se apegue a lo que establece la Ley General de Economía Circular.
El artículo Transitorio Sexto de la Ley General de Economía Circular, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 19 de enero de 2026, dispone que a partir de la entrada en vigor de esta Ley y dentro del plazo de cinco años, los rellenos sanitarios autorizados iniciarán un proceso progresivo de reconversión para cumplir con las metas de reducción de la disposición final; este plazo vence en enero de 2031.
CELDA DE 700 MIL TONELADAS A PUNTO DE SATURARSE
Ahora bien, la celda de confinamiento tipo «A» del sitio de disposición final que existe en Bahía de Banderas, en “Los Brasiles”, fue puesta en operación en 2023 y anunciada con una capacidad aproximada de 700 mil toneladas y una vida útil estimada de siete años. Ello sitúa su saturación alrededor del año 2030, salvo que se habilite una nueva celda, lo que implicaría inversión, trámites ambientales y probablemente conflicto social, según los datos del anexo técnico de la propuesta.
En su exposición de motivos, el alcalde Santillán indica que el crecimiento poblacional, urbano y turístico de Bahía de Banderas hace necesario evolucionar progresivamente del modelo tradicional de recolección y disposición final hacia un esquema que permita reducir la generación de residuos, recuperar materiales aprovechables, valorizar residuos orgánicos, mejorar la separación desde la fuente y disminuir el volumen que finalmente debe ser confinado.
“La finalidad de esta política –subraya-- no consiste únicamente en incrementar las acciones de reciclaje, sino en establecer una estrategia municipal integral que permita mejorar la prestación de los servicios públicos, proteger el medio ambiente, prolongar la vida útil de la infraestructura existente y generar condiciones para una utilización más eficiente de los recursos públicos.”
Algo muy importante de esta política pública que anunció Israel Santillán, es que el estudio técnico que se hizo (anexo) no tendrá naturaleza reglamentaria, ni generará por sí mismo obligaciones o sanciones para los particulares, autorizaciones presupuestales, adquisiciones, obra pública, creación de plazas o modificaciones contractuales, es decir, no será onerosa para el Ayuntamiento ni para los particulares.
EL PROGRAMA
Por el contrario, este programa de Economía Circular se va a desarrollar progresivamente, ya que en una primera etapa se va a realizar el diagnóstico y la integración de una línea base confiable que permita conocer, entre otros aspectos, la cantidad y composición de los residuos generados, el costo real de su manejo, la capacidad de la infraestructura existente, las condiciones de los contratos relacionados con el servicio y los principales sectores generadores.
“Posteriormente podrán implementarse programas piloto, privilegiando inicialmente aquellos sectores en los que sea posible obtener resultados medibles, particularmente las propias dependencias municipales, grandes generadores, establecimientos turísticos, mercados y corredores comerciales o restauranteros”.
Sin embargo, señala que “la eventual expedición de disposiciones reglamentarias, obligaciones exigibles o sanciones deberá realizarse únicamente en una etapa posterior y mediante los instrumentos jurídicos correspondientes, (y) una vez acreditada la existencia de la infraestructura, capacidad operativa y servicios necesarios para su cumplimiento”, no antes.
PRIMERO GENERAR CAPACIDAD, DESPUÉS OBLIGACIONES
“Bajo esta lógica –agrega el munícipe--, la política pública denominada «Bahía Circular» se concibe como un proceso institucional gradual, técnicamente sustentado y financieramente responsable, basado en una premisa fundamental: primero generar capacidad, después generar obligaciones”
Lo anterior quiere decir que, una vez que el municipio tenga la capacidad –infraestructura, rellenos sanitarios apegados a las normas ambientales; programas de socialización, contratos nuevos o renovados para atender a los grandes generados de basura en la franja turística etc., -- para hacerle frente al manejo adecuado y disposición final de los residuos, podría dar el siguiente paso, que sería generar obligaciones”.
Por ello, la iniciativa de Israel Santillán contempla –como señalamos antes-- la creación del Comité Municipal de Economía Circular «Bahía Circular», como órgano colegiado de carácter honorífico, integrado principalmente por las dependencias municipales relacionadas con medio ambiente, servicios públicos, finanzas, desarrollo urbano, obra pública, turismo, desarrollo económico, licencias, agua, control interno y demás materias vinculadas con la política.
Y dejó muy en claro el alcalde Santillán, que la creación de este Comité no implicará nuevas plazas ni estructura administrativa adicional, sino que será un mecanismo de coordinación entre las áreas que actualmente ejercen atribuciones relacionadas con la materia.
LOS DATOS DUROS
En el análisis técnico de la iniciativa (anexo) se indica que Bahía de Banderas gestiona hoy sus residuos bajo un modelo lineal: se recolecta, se traslada y se entierra. Ese modelo tiene un horizonte de vida definido y relativamente corto, y su costo crece con mayor rapidez que la recaudación municipal.
Los tres plazos que convergen: La propuesta responde a la convergencia de tres plazos que corren simultáneamente:
a) Plazo físico: La celda de confinamiento tipo «A» del sitio de disposición final «Los Brasiles», puesta en operación en 2023, fue anunciada con una capacidad aproximada de 700 mil toneladas y una vida útil estimada de siete años. Ello sitúa su saturación alrededor del año 2030, salvo que se habilite una nueva celda, lo que implica inversión, trámite ambiental y, con frecuencia, conflicto social.
b) Plazo jurídico: El artículo Transitorio Sexto de la Ley General de Economía Circular, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 19 de enero de 2026 y en vigor desde el 20 de enero de 2026, dispone que, a partir de la entrada en vigor de la Ley y dentro del plazo de cinco años, los rellenos sanitarios autorizados iniciarán un proceso progresivo de reconversión para cumplir con las metas de reducción de la disposición final. Ese plazo vence en enero de 2031.
c) Plazo financiero: Cada tonelada que se entierra representa un pago; cada tonelada que se desvía representa un pago evitado y, tratándose de determinados materiales, un ingreso. Con el crecimiento poblacional y turístico del Municipio, la trayectoria de gasto es ascendente y no se estabiliza por sí sola.
CINCO FASES, 36 MESES
En este sentido, el Programa Municipal de Economía Circular «Bahía Circular», se va a implementar en cinco fases a lo largo de 36 meses, iniciando por el diagnóstico y los programas piloto, y reservando la regulación coercitiva para la etapa final.
Ojo, se asegura que “no se propone la expedición de reglamento ni el establecimiento de sanciones en la etapa inicial”.
Por ello, “el criterio estratégico rector de esta política pública no comenzará por los hogares, sino que iniciará por los grandes generadores, ya que un número reducido de actores —hoteles, plazas comerciales, supermercados, mercados municipales, corredores restauranteros y las propias dependencias del Ayuntamiento— concentra una fracción desproporcionada del tonelaje del Municipio, con una complejidad logística sensiblemente menor: son pocos, están identificados, cuentan con personal, disponen de áreas de servicio, llevan contabilidad y tienen interés reputacional”.
“Modificar el comportamiento de ochenta grandes generadores es incomparablemente más económico y rápido que modificar el de sesenta mil viviendas, y produce, desde el primer año, tonelaje verificable, ahorros medibles y casos de éxito comunicables que legitiman después la etapa domiciliaria. En consecuencia, la separación domiciliaria masiva se programa deliberadamente para la fase tres”, apunta.
DESVIAR, NO ENTERRAR
En otro artículo vamos a desmenuzar el anexo técnico de esta iniciativa, ya que en el apartado 4.4 que se refiere a la “ Definición del problema público”, se puntualiza que el Municipio de Bahía de Banderas gestiona sus residuos bajo un modelo lineal, dependiente de la disposición final, cuyo costo crece con el desarrollo turístico e inmobiliario, cuya capacidad física se agota en el corto plazo y que desaprovecha materiales con valor de mercado, mientras el trabajo de recuperación lo realiza un sector informal sin reconocimiento ni condiciones de seguridad”.
Además, que no hay separación en la fuente: los residuos llegan mezclados, lo que destruye el valor de los materiales reciclables.
No solo eso, se tiene detectado asimismo que los actuales contratos y concesiones de la recolección y disposición final de la basura están estructurados sobre tonelaje dispuesto, lo que premia enterrar y no premia desviar.
No existe una infraestructura de valorización de residuos orgánicos, que constituyen la fracción más pesada y la que mayor lixiviado y metano genera.
Tampoco existe un padrón de grandes generadores y de obligaciones diferenciadas para ellos.
Y lo que es peor, el trabajo de recuperación informal (recicladores) lo hacen personas sin registro, sin seguridad social y sin acceso a mejores precios.