A pesar de que días pasados el líder moral del Movimiento Ciudadano en Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez, sugirió que se convocara a una rueda de prensa inmediata para poner fin a las hostilidades entre el síndico municipal, Roberto Ascencio Castillo y el presidente municipal, Ramón Guerrero Martínez, ésta no se dio con la rapidez que hubiera querido El Mochilas, sino tres días después en que se convocó a los medios de comunicación para dar a conocer posturas que simplemente rayaron en la falsedad y la hipocresía.
Si algo le faltaba al coronel Silvestre Chávez para darle la puntilla al frente de Dirección de Seguridad Pública de Puerto Vallarta, es verse involucrado en un delito en materia de Información Pública contemplado en el Código Penal de Jalisco, que sanciona con prisión de uno a cinco años y multa de 50 a mil días de salario mínimo a quien difunda pública y dolosamente información pública clasificada como reservada.
El grupo de colaboradores que el alcalde Ramón Demetrio Guerrero Martínez importó de Zapopan y Guadalajara está a punto de colapsarse en el Ayuntamiento de Puerto Vallarta por su participación, activa o pasiva, en graves actos de corrupción que se cometieron en el gobierno municipal de la ex villa maicera, cuando su titular era el panista Juan Sánchez Aldana.