Por Jorge Olmos Contreras
En el pleito que traen el señor de la tercera edad, Pablo Cerna Díaz y el abogado Mauricio Eduardo Cortés Rangel –el primero señala al segundo de abusar en los cobros por sus servicios y el segundo dice que el primero no le pagó sus honorarios—surge la configuración de un posible fraude cometido en contra de dos ciudadanos, uno de origen extranjero y otro mexicano, a quienes Cerna Díaz les habría vendido un mismo inmueble ubicado en la calle Venustiano Carranza de la colonia Emiliano Zapata.