Por Jorge Olmos Contreras
Quiere ser el ajonjolí de todos los moles, la quinceañera de la fiesta, la novia de la boda y hasta el muerto del velorio si pudiera. Su comportamiento es digno de un estudio psicológico profundo o ya de perdida de uno loquero del Pitillal. Lo cierto es que la dama de la cual nos vamos a ocupar en esta columna ya comenzó a darle problemas de imagen al nuevo gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez.