Por Jorge Olmos Contreras
En abril del año pasado, trabajadoras sociales del Desarrollo Integral de la Familia (DIF) de Puerto Vallarta, atendieron una “denuncia” de presunto descuido infantil en una modesta vivienda de la calle Corea del Norte en la colonia Lomas del Coapinole. Lo que sucedió después, es toda una historia de abusos, arbitrariedades y violaciones al marco legal por parte de funcionarios de esa dependencia que han permitido la entrega de dos menores (uno incluso en periodo de lactancia) a una persona con graves señalamientos y que mantiene a los niños en un ambiente inapropiado para ellos –rodeados de adultos que los tocan-- y que ahora pretende quedarse con los infantes mediante mentiras, engaños y artimañas.